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La noche en que miles de judíos desaparecieron de Dinamarca… y años después volvieron a casa

Aryeh Kalderon

Aryeh Kalderon

26 de septiembre de 2026

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Siempre he pensado que nuestra historia es imprescindible recordarla, conocerla y sobre todo estudiarla, porque muchas veces nos permite entender lo que vivimos hoy.

A veces me pregunto si el antisemitismo siempre fue tan claro como lo imaginamos cuando miramos hacia atrás. ¿Comienza en los gobiernos? ¿En las leyes? ¿En la gente? ¿O llega un momento en que todas esas cosas terminan mezclándose?

A finales de septiembre de 1943, Dinamarca llevaba más de tres años ocupada por los nazis. Para cualquier familia judía en Europa era lógico pensar que el miedo y la incertidumbre eran inevitables. Pero curiosamente en Dinamarca había ocurrido algo diferente a lo que estaba pasando en buena parte de Europa.

Las autoridades danesas se habían negado a introducir leyes contra sus ciudadanos judíos, mientras en Alemania las Leyes de Núremberg habían devastado los derechos a los judíos, prohibido matrimonios con alemanes y convertido el antisemitismo en parte de la propia legislación del Estado, en Dinamarca los judíos seguían siendo ciudadanos normales como los demás, a pesar de que el país ya había sido ocupado por los nazis.

Los judíos no estaban obligados a registrarse como tales. No estaban obligados a entregar sus casas o negocios. Tampoco tenían que llevar una estrella amarilla para identificarse e incluso durante la ocupación alemana, la comunidad judía continuó funcionando y celebrando con normalidad sus rezos, el Shabat y sus fiestas.

Pero en septiembre de 1943 todo estaba a punto de cambiar.

⚠️ Cuando Dinamarca dejó de ceder

En 1943 creció considerablemente la resistencia contra la ocupación alemana. Las huelgas, las protestas y los actos de sabotaje comenzaron a extenderse rápidamente por todo el país.

Pero el 29 de agosto de 1943 ocurrió algo que lo cambiaria todo, el gobierno danés renunció después de negarse a aceptar nuevas exigencias de los nazis, entre ellas que los sospechosos de sabotaje fueran juzgados por tribunales militares alemanes.

Desde ese momento, Alemania impuso la ley marcial y tomó el control directo de la policía y de las fuerzas armadas danesas.

La situación de los judíos cambió inevitablemente. Vale recordar que hasta ese momento, Berlín había evitado enfrentarse abiertamente con las autoridades danesas por la llamada “cuestión judía”. Pero ahora ese obstáculo prácticamente había desaparecido.

El 8 de septiembre de 1943, Werner Best, máximo representante civil de Alemania en Dinamarca y general de las SS, envió un telegrama a Adolf Hitler proponiendo aprovechar la nueva situación para deportar a los judíos daneses. Nueve días después, Hitler aprobó la medida.

Desde ese momento, la vida de entre 7.500 y 8.000 judíos, que era aproximadamente el tamaño de aquella comunidad ya estaba en peligro. La secuencia se conocía: arresto, deportación, guetos, campos de concentración y lamentablemente ya conocemos cómo terminaría todo esto, en el asesinato.

⚠️ Una advertencia que comenzó a correr de boca en boca

Uno de los funcionarios alemanes Georg Ferdinand Duckwitz que conocía del plan e incluso la fecha para la operación de los arrestos, se aventuró y advirtió a sus contactos daneses, el mensaje comenzó rapidamente a difundirse de boca en boca hasta llegar a las comunidades judías.

La fecha elegida coincidía con Rosh Hashaná, que comenzaba al anochecer del 29 de septiembre y terminaba en la noche del 1 de octubre. Los arrestos estaban pautados precisamente para la noche del 1 al 2 de octubre.

Es decir, el intento de deportación coincidia con el comienzo del nuevo año judío

🕍 La advertencia en la sinagoga

La noticia llegó hasta Marcus Melchior, rabino de la comunidad judía de Copenhague. Durante los servicios de Rosh Hashaná advirtió que los alemanes iban a detenerlos y pidió abandonar las casas y avisar inmediatamente a familiares y conocidos.

La advertencia comenzó a correr de persona en persona. En pocas horas, miles de judíos empezaron a esconderse.

Los vecinos daneses ofrecieron habitaciones y escondieron a judíos en sus casas. Incluso hospitales, iglesias y otras instituciones se convirtieron en refugios. Gran parte del pueblo se movilizó: automóviles, taxis y trenes fueron utilizados para trasladar personas hacia zonas alejadas de Copenhague.

No había una única organización responsable. Fue una combinación de redes de resistencia y acciones espontáneas de miles de personas.

Pero esconder a los judíos resolvía solamente el primer problema, tenían que huir a como de lugar de Dinamarca.

Suecia estaba a pocos kilómetros

Al este de Dinamarca se encontraba Suecia, según se entiende Suecia era neutral, entre ambos países estaba el estrecho de Øresund. Y en algunos zonas la costa sueca estaba a muy pocos kilómetros de distancia, por lo tanto la mejor manera de huir era a través de los pueblos pesqueros y fue justamente allí donde empezaron a trasladarse cientos de judíos para intentar conseguir una embarcación que por lo regular podían ser pequeñas y civiles.

Los judíos se escondieron debajo de cubiertas, redes o compartimentos utilizados para transportar el pescado.

Un testimonio conservado por el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos describe viajes desde la localidad costera de Snekkersten en los que grupos de hasta doce refugiados eran llevados de noche hasta Suecia. El trayecto podía durar unos cincuenta minutos, pero esos 50 minutos eran muy peligrosos porque podían ser descubiertos por las patrullas alemanas.

Los pescadores

Con el tiempo, los pescadores de la zona se convirtieron en uno de los símbolos del rescate, sin embargo hubo conflictos, tensiones y situaciones en las que las familias tuvieron que conseguir importantes cantidades de dinero para poder escapar. No todos los pescadores contribuían gratuitamente, la realidad fue más compleja que una historia sencilla de héroes actuando de manera idéntica.

Sin embargo, se logró. Barco tras barco comenzó a cruzar el estrecho y afortunadamente, Suecia aceptó recibir a los refugiados. Durante unas pocas semanas, aproximadamente 7.200 judíos daneses lograron llegar a territorio sueco.

Era prácticamente toda la comunidad judía de Dinamarca.

Cuando llegaron los alemanes

En la noche del 1 al 2 de octubre comenzó finalmente la operación alemana. Los alemanes fueron a buscar a los judíos daneses, pero en muchísimas casas ya no había nadie.

Lamentablemente, no todos se salvaron. Cientos fueron capturados.

La documentación histórica presenta pequeñas variaciones según el criterio utilizado y los transportes posteriores, pero alrededor de 470 judíos daneses terminaron deportados al gueto-campo de Theresienstadt, en la actual República Checa.

Volver a casa

Cuando Alemania se rindió en 1945, comenzó el viaje de regreso. Miles de refugiados judíos que habían pasado aproximadamente un año y medio en Suecia volvieron a Dinamarca. Y lo sorprendente de todo es que muchas de sus propiedades no habían sido saqueadas.

Las autoridades locales danesas habían impedido en numerosos casos que los ocupantes alemanes o sus colaboradores se apropiaran de las viviendas y negocios abandonados.

Hubo problemas y una escasez generalizada de viviendas después de la guerra, pero una gran parte de los judíos pudo regresar a la vida que había dejado precipitadamente en 1943. De hecho, el Museo del Holocausto señala que la mayoría encontró sus casas y negocios prácticamente como los habían dejado.

En total, alrededor de 120 judíos daneses murieron como consecuencia del Holocausto, incluyendo las muertes ocurridas durante la huida y en Theresienstadt.

Comparado con lo sucedido en casi cualquier otro territorio europeo bajo control alemán, la diferencia fue enorme.

Dinamarca tuvo una de las tasas de supervivencia judía más altas de toda la Europa ocupada.

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